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Comer en Madrid

18.2.17

Para algo he estado unos cuantos meses en Madrid, ¿no? Para comer. Así que os dejo por aquí unos cuantos sitios variados con importante presencia oriental. A este blog le quedan dos telediarios (vengo diciendo esto desde 2008), pero que no se diga. Ahí van:

Goiko Grill. Vale, empiezo con una franquicia, que nadie me odie. La hamburguesa esa que lleva pesto, albahaca, salami... ¿cómo es? ¿cómo?
- DaRoma. Crêpe con limón y azúcar, gracias.
- Chino en el parking de Plaza España, Zhou Yulong. Sé que mis indicaciones no están siendo muy geolocalizables pero confío en vuestra maña con maps o explorando a pie (y he linkeado a TripAdvisor, va). Hacen unas empanadillas fritas de esas que... madre mía.
- Bocata calamares del bar pirámides. Ni caso a la fama del Brillante (qué calamares más rancios, por favor) ni a las colas en la Plaza Mayor. 
- Melo's, en Lavapiés. Croquetas, bueno perdón: CROQUETAS.
- Aroy Thai. Todo, probad todo lo que tienen, uf.
- Pelican Rouge. Un café de otro nivel.
- Donoso Burger. Qué bonito, qué lugar, cuánto ensuciarse las manos. Todo ahí, rapidito, sencillo, calórico, buenísimo.
- Wok King, el chino más infecto al que he ido en mi vida. Está bueno, la verdad. Lo interesante es completar este momento acudiendo a un bingo cercano, para redondear.
- Pome Sucre. Sus tartas, croissants, ¡ay!
- Lao Tou. En Usera. Fui cuando se celebraba el año nuevo chino y me puse fina probando casi todo (no sé reproducir el nombre de los platos...) y estaba demasiado bueno. Es un sitio curioso que ha mantenido la decoración de un bar castizo a la española con celosías taurinas horribles. También podéis ir a los supermercados 100% chinos de la zona y comprar sus productos a precio de risa para tener en casa soja para un año, por ejemplo.
- Ni hao. Sus bolas fritas de sésamo.
- Akipan. Un ecuatoriano de Vallecas. Probad su empanada de queso para llevar, id al parque de las Siete Tetas y a vivir.
- Relaxing café (ese homenaje a la ranciedad de políticos ineptos) en Orcasitas. Menú con cocido casero para los días de invierno. 
- Empanadas de Zabala. Qué barbaridad, qué BARBARIDAD. Recomiendo hacer pedido online e ir sólo a recogerlas, es más rápido porque suele haber colas. Ojo a sus pizzas, ojito. Me derrito.
- Café Manuela. Con juegos de mesa y montaditos apañados. Su decoración a lo clasicón es amor.
- Casa Julio. Está tan lleno que es difícil respirar, pero podéis llevar una bombona de oxígeno con tal de probar sus croquetas.
- El sushi de Kiyota, porque sí.
- Pan de ajo con salsa de ajo de Papa Johns. Ay, dejadme en paz con mis cosas.
- Vagón cafetería dentro de un tren antiguo en el museo del ferrocarril. Y el amor explota ahí mismo, con sus lamparitas y ventanucos.
- La gatoteca. Aunque aquí lo de comer/beber da igual, lo importante es hacer la aportación y dar mucho cariño a los peludos, hacerles compañía y adoptar.
- El tren. El 'beso violeta' que hacen (es el nombre de un cóctel, que os veo venir) y una declaración erótico festiva que dejé en su mural de entrada. Sus juegos de mesa y motivos ferroviarios. Todo.

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