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Echo la vista atrás (sólo un poco)

3.1.17
Llego tarde (según el calendario gregoriano) para hacer estas cosas del balance del año y demás. Propósitos no tengo, sólo seguir respirando e ir viendo qué pasa. Pero echar un poquito la vista atrás al 2016 sí que quiero, que para algo estoy ahora nostálgica perdida entre este frío y 4 tés chai. 

Sé que empecé el año en una azotea escuchando de lejos las campanadas de una iglesia, en el barrio del Carmen de Valencia. Tomé 12 lacasitos y supe que estaba con gente estupenda a mi lado, gente que no merecía mi ansia por escapar de allí, escapar de todos lados. Vivo yéndome.
Me fuí, como me voy siempre, dejando atrás un cajonero de colores y el busto de un tío serio al que disfrazaba cada semana. No me dio pena, las cosas a veces son como tienen que ser. 

Trabajé mucho en microteatro, porque es un formato gracioso y da la oportunidad de... Bueno, porque no me quedaba otra. Con todos mis respetos a este pequeño formato que nos paga las facturas, porque a veces hay propuestas extraordinarias. Lo mejor, sin duda, fue poder contar historias desde la verdad y que la gente se llevara en el bolsillo algo, lo que fuera, pero algo. Mis compañeros en el camerino, eso siempre, esos abrazos. Este año he mentido mucho en la vida pero he sido verdad en el escenario.

Catalina se puso enferma y casi muere. Mi terapia han sido los peludos, cada vez más.

Me puse enferma, mis ojos picaban y mi cuerpo sólo quería dormir. Tuve miedo otra vez. Empezamos el Verkami para conseguir dinero y poder publicar el libro 'Box 1' donde cuento mi bloqueo cardíaco y experiencia cercana a la muerte. Es triste que 'desde arriba' no se apoyen estas iniciativas y tener que recurrir a los amigos, que nos pagamos los unos a los otros las cosas, pero me hizo sentir afortunada de ver cuantísimas personas nos daban su aportación y apoyo para conseguirlo. Lo conseguimos. Fue difícil recibir mensajes de personas que me contaban sus experiencias de pérdidas de seres queridos por muerte súbita, pero entendí que era más necesario que nunca lograr vender los libros que acabábamos de editar.

Siguió la aventura librera, dudé de mí y del mundo, me hundí en el pánico otra vez y me dolía entera. El libro sigue a la venta y seguimos recaudando fondos para donarlos a la investigación, ahí dejo el dato (¡alerta para regalo de reyes, piip, piiip!).

Luego, cuando parecía que venía la primavera, sólo palió mi desasosiego una ventana cerca del mar donde un pájaro hizo una maniobra extraña y bastante acrobática, miré a la chica que estaba a mi lado y comenzamos a reír sin mediar palabra. De pronto, llovió a pesar del sol. 

Me cambié de casa, otra vez y otra, de ciudad, de vida. Letargo, sopor y hastío. Me radicalicé, afortunadamente, porque tengo voz y nunca más voy a callar. Me decepcionaron más hombres de los que puedo soportar, supe más sobre mí y también sobre el mundo (desgraciadamente).

Decidí improvisar aunque doliera, soltar los anclajes y latir más aún. Una señora dijo: "ahí fuera parece que haya una foguerá" del calor que hacía en un pueblo valenciano. He visto más estrellas -porque siempre llegan nuevas- y no, no me he encontrado, aunque he ido desmenuzándome entre céspedes, camas y mucho color violeta. 

He creído otra vez y he conocido lo extraordinario, cuando ya parecía imposible.

A ver con qué me sorprende este nuevo vacío. Para empezar, teatro, mucho teatro con Los Romanceros, amigos que confían y se lanzan con valentía.

Gracias por seguir ahí detrás de la pantalla.

  1. No sé si te gustará lo que te voy a decir: eres fuerte y valiente. Vives auténtica e intensamente. Va bien hacer estos balances para darse cuenta de todo lo vivido, hecho y sentido. Sigues buscando el camino entre mudanzas y despedidas. Por ello te considero valiente, aunque tú no te veas así. Y, paradojicamente, actúas sin miedo, aunque te mueras de miedo por dentro.
    Yo también salté al vacío en 2016. En algunas cosas, sigo cayendo y no sé muy bien dónde voy a parar (aunque eso sólo depende de mi 100%) y, en otras cosas, he caído y ha sido con golpes y moratones. Ahora toca arreglarse y, por supuesto, seguir aprendiendo y creciendo.
    Bueno, hoy tenía ganas de comentar. Me inspiras.
    Cuídate mucho y sigue.
    Un abrazo,
    Yolanda.

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    1. Gracias Yolanda por estar y darme apoyo siempre desde ahí. Necesitaba leer esto porque estoy que me hago pequeña y tengo mucho miedo, hay cosas que sobrepasan y hay días que sólo quiero estar debajo de una manta 'a salvo'. Eres fuerte y tienes toda la potencia de quien camina sabiendo que los pasos en falso son muy importantes también. GRACIAS, de verdad, sigamos lanzándonos ahora que la coraza sabe un poco más de nosotras, me das mucha calma, de verdad. Un abrazo muy fuerte.

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  2. Te sigo de forma intermitente desde hace años, desde antes de mandarte un mail porque yo iba a Roma de Erasmus justo al año siguiente al que estabas tú allí, así que te leia avida de vivir esas experiencias yo misma.
    Me respondiste y ayudaste en mis dudas amablemente.
    Recuerdo seguirte en alguna red social y ver tus gatos, tus preciosas fotografias y como un día ibas al aeropuerto en pijama.
    Hoy vuelvo a tu blog, por circunstancias aleatorias y leo lo de tu corazón, y siento como si fuera a alguién que conozco, sin conocer, y lo siento.
    Pareces genial, tan bonita por dentro como por fuera.
    Deseo que maulles con fuerza, y lideres la manada.

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    1. Hola María, perdona porque pensaba que te había respondido. Gracias por estar ahí al lado desde hace tanto tiempo, las aventuras online sólo tienen sentido así. Pienso en Roma y toda aquella época y siento que fue otra vida, como si el tiempo se hubiera estirado como un chicle de eternidades o algo, es extraño. ¡Lo de ir en pijama es casi ya una norma jajajaj! Ahora lo llevo para todo, una vez un novio me dijo cuando lo dejamos: "es que eres la eterna chica en pijama". Fue precioso, aunque creo que lo decía como algo malo... :p
      En fin, yendo a lo importante, GRACIAS de corazón, seamos manada, maullemos.

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