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Flotando, nadando, buceando.

17.8.16
Verano intenso este. Supongo que como casi todos pero he perdido la perspectiva para recordar según qué cosas. Algo tengo claro, soy afortunada de tener conmigo a personas como Teresa, capaces de crecer despacio cogiendo de la mano a los demás para, juntas y juntos, seguir, seguir y seguir, incluso ahora, cuando algunos nos ahogamos un poco más que de normal.
Hace dos años que me trajeron de vuelta y hace treinta que llegué a este mundo por primera vez. Para celebrarlo, T organizó una merienda inspirada en el Gran Hotel Budapest y allá que fui, con la perrilla de la que soy canguro este mes y macarons bajo el brazo, para encontrarme allí a un grupo de humanos que ojalá más así.
Así que, mientras intento mantener la cabeza a flote en el charco, van brotando hojas en nosotras y el verano se empeña en empujar, siempre, por la ventana, pero ahora ya somos más fuertes que él.
Fotos hechas por Teresa.