Redes sociales

Saborología. El documental de AEG que viaja a través de los sentidos.

22.7.16
Hace poco me descubrí diciendo en una conversación que para mí la comida era muy importante, digo 'descubrí' porque por primera vez me di cuenta de lo mucho que valoro las experiencias que tengo alrededor de los alimentos, es decir, me parece un acto de intimidad total el hecho de comer junto a otra persona, en la circunstancia que sea y, en parte, porque no sólo se trata de comer sino de todo lo que envuelve a ese momento. 
Siempre he sido 'la que no cocina' cuando organiza una reunión en casa, porque pido comida a domicilio o cada uno trae una cosa, así que, básicamente, se ha creado una idea de mí de 'persona a la que no le gusta cocinar' o 'persona a la que no le gusta comer' pero, nada más lejos de la realidad. Simplemente, me importan tantísimo la atmósfera, el proceso y los matices que... no lograrlos supone un poco de chafón, así que quizá me rindo antes de empezar. Vivimos en un mundo de inmediateces y de roles que me perturba bastante a la hora de experimentar en lo culinario, pero no siempre. Tengo recuerdos muy bonitos al respecto, si me preguntaran '¿cuál es tu mejor recuerdo culinario?' pensaría en platos que corresponden a momentos muy puntuales de mi vida, quizá 'sólo' comimos queso y vino pero fueron instantes inolvidables. 
En parte, de esto trata el cuarto episodio del documental Saborología, una serie documental que tiene cuatro episodios: Origen, Frío, Calor y Experiencia. Cada episodio de este documental enfoca cómo encontrar nuevas formas de cocinar y de comer, de forma más agradable y sostenible. Los consejos prácticos de cocina se mezclan con reflexiones culturales, sociales y científicas... A mí me han hipnotizado.
Como decía, el cuarto capítulo abarca diferentes aspectos de las expectativas al mirar un plato, como la influencia de las formas y las texturas, los colores... Elevando el sabor a otro nivel. En este capítulo, el equipo creador del documental realizado por AEG, habla con expertos con diferentes perspectivas, como Charles Spence, profesor de psicología experimental cuya investigación tiene como objetivo determinar qué parte de la experiencia de comer proviene realmente de los alimentos, con Jozef Youssef, director creativo y chef ejecutivo del proyecto gastronómico Kitchen Theory y con la Chef Jacques la Merde (también conocida como Christine Flynn), famosa Instagrammer con más de 125K de seguidores, que hace recreaciones de platos de alta cocina utilizando comida comprada en gasolineras, ¡soy MUY fan de esta chef!
Si echáis un vistazo a su cuenta de Instagram, veréis cómo lleva a un lado positivo y cómico la gran influencia que ejercen las imágenes en nuestras vidas (porque no podemos negar que las imágenes nos afectan, lo hacen para bien y para mal. Por desgracia, las discriminaciones que se perpetran en este mundo, están apoyadas y alimentadas por imágenes elaboradas con una violencia muy sofisticada), Christine Flynn dice que le gusta reírse de sí misma y de la cultura de los chefs, de cómo las técnicas determinan la comida y no al revés. De no saber que sus productos son de gasolinera ¿sabríamos lo que comemos o nos dejaríamos influir por el emplatado y la mezcla de texturas?
En el capítulo, además, nos inician en la importancia del color del plato, el peso del cubierto o la música de fondo, ¡qué importante es esto! A mí me 'afecta' tanto que, si en un lugar la acústica es terrible, ya puede estar perfecto todo lo demás...

Volviendo a los recuerdos de nuestra comida favorita, ¿cuál sería la vuestra? Estos recuerdos son muy personales, no hace falta que los compartáis conmigo pero si queréis hacerlo, sería bonito conocerlos. Generalmente, hay muchos recuerdos de cuando salimos a comer, cómo compartimos eso con alguien, un recuerdo de las personas, el lugar... Todo forma parte de algo más grande, es esa emoción y la idea de que estás experimentando algo más allá de un plato. 

Acabo de recordar por qué los nísperos son mi fruta favorita, no es sólo su textura, el brillo al quitarle la piel, la suavidad de su 'hueso' o su sabor (que todo ello también) sino el hecho de que los cogía de un árbol a escondidas en un colegio al que fui y eso me hacía sentir libre de algún modo, los metía en los bolsillos del uniforme y comerlos a escondidas me conectaba con algún tipo de plenitud que escapaba de ese recinto cerrado y hostil

Tranquilidad y experiencia, eso quiero. Como dicen en este capítulo: Primero amor, segundo arte y tercero técnica. 


Os recomiendo que le echéis un vistazo y espero que os guste tanto como a mí.