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¡Cuídate! (pero en serio)

17.6.16
Aquí sigo con el tema "equilibrio cuerpo-mente". Es bueno conocer -dentro de lo posible- nuestro metabolismo, hay personas a las que les funciona un sistema nutricional que a otras les sienta regular. Dentro de este proceso de auto-conocimiento, entran también aspectos psicológicos (no sólo hormonales, anatómimos o circunstanciales) porque nuestra predisposición y procesos mentales son vitales a la hora de encontrar un equilibrio. Como os decía, en mi caso, los niveles de serotonina fueron un factor muy importante en un proceso de ansiedad muy grave. Importantes para algo tan extremo como volver a salir a la calle sin marearme a los dos pasos o para ajustar los niveles de azúcar en sangre.

Tengo algunos métodos alimenticios para evitar "LA llamada" de desesperación de mi cuerpo (vestida de ansia por grasas, azúcares y pastas). No por una cuestión estética sino por miedo a los desequilibrios energéticos y de salud que ello supone en mí. Estos métodos son, más bien, alimentos que he (re)descubierto hace poco y se han convertido en importantes para mí: la avena, la leche de almendra, el lino dorado triturado, la chía, el amaranto, las nueces y la importancia del mundo vegetal. Además, no hay que olvidar joyas de nuestra tierra como el aceite de oliva acalórico, el atún o el aguacate (¡su reinado que no acabe!)

Todo esto os lo digo desde mi experiencia personal y sólo como consejos u opiniones, no como experta en el tema, ya lo sabéis. Total, que tanto para bien como para mal, mis hormonas hacen que desee fuertemente azúcar, hidratos y demás bombas para el metabolismo, pero ya voy notando cuándo se producen esas llamadas de alarma y suelen responder a momentos de bajón mental o de fuerzas (al fin y al cabo, eso es redundar en el 'por qué' de las hormonas. No he descubierto nada con esto, lo sé).

Es aquí cuando entramos en la importancia de llevar a cabo procesos de auto-conocimiento, quizá de restaurar los vínculos que nos unen a nosotrxs mismos y a los demás, encontrar una calma mental, saber qué nos dice nuestra memoria sensorial, qué nos negamos a nosotrxs y por qué, qué quieren todas esas partes de nuestro ser más profundo que se contradicen y a veces nos hieren... Esto son procesos que hay que llevar a cabo con tranquilidad y con profesionales en la materia, igual que con la alimentación o el ejercicio físico. Os puedo recomendar literatura al respecto y psicólogos-terapeutas magníficxs. 

Cuidaos, física, mental y emocionalmente. Quereos mucho.