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LA ESENCIA

5.8.15

Que no duela. Llegar donde ya no estás contigo y no saber si tampoco eres. En la mano helada del latente y el recuerdo de la locura, la pena de un gato moribundo, en la sed, siempre, y el agua que no está. Ahí. Correr hasta dejar de sentir los tobillos para no retroceder a ese arrancarse la piel. Esto es respirar y gritarle en silencio al existir para solo querer una cosa, la esencia. Quiero al momento para hacerlo eterno, como si el mundo se detuviera después de una descarga. Ya nada es común, da igual quién pisó el mismo suelo, los números o el despojo de retirar el cuerpo a tiempo. Sin pasado. El verano abrió la puerta y me empujó fuera. Era momento de un pie delante de otro. Aprendí a transformar este aire sibilino con mis pulmones cansados. Ya da igual. 


*Escribí esto hace unos tres años, quizá cuatro. Era parte de un recital que realizamos y, la verdad, lo he encontrado por casualidad y ahora mismo no sé qué me llevó a escribir eso. Es realmente curioso porque parece una epifanía. Sé que tampoco es gran cosa en lo narrativo ni en su forma pero lo comparto por la casualidad (que no existe). La foto sí que tiene unos días, este calor...
  1. A mi me parece bonito e intenso. Podrías dedicarte a la escritura, es como estar leyendo a los grandes del siglo de oro o Lorca.

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  2. pues a mí me parece precioso y yo que estoy todo el día analizando textos literarios te digo que no tiene nada que envidiar a ningún otro. QUIERO MÁS.

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