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Before we begin.

18.2.13
Before we begin by Christopher Jonassen

Cosas invisibles, enraizadas en el
frío, creciendo
hacia esta luz
disipada
en todo lo que alumbra. Nada
tiene fin. La hora regresa
al comienzo de la hora
en que respiramos: como si
nada fueran. Como si yo
no pudiera ver
nada
que no es lo que es.

En el límite del verano
y su calidez: cielo azul, colina púrpura.
La distancia
que sobrevive.
Una casa hecha de aire, y el flujo
del aire en el aire.

Como estas piedras
que se deshacen sobre la tierra.
Como el sonido de mi voz
en tu boca.

'Paul Auster'

Fotos de la serie 'Before we begin' de Christopher Jonassen donde refleja los momentos de reflexión entre el pensamiento y la acción.

______________________
Invisible things come rooted in cold,

and growing toward this light

that vanishes

into each thing

it illumines. Nothing ends. The hour

returns to the beginning

of the hour in which we breathed: as if

there were nothing. As if I could see

nothing

that is not what it is.


At the limit of summer

and its wormth: blue sky, purple hill.

The distance that survives.

A house, build of air, and the flux

of the air in the air.


Like these stones

that crumbled back into earth.

Like the sound of my voice

in your mouth.


'Paul Auster'

Pictures by Christopher Jonassen from the series “Before we begin” about those moments of reflection between thought and action.
  1. La distancia
    que sobrevive.
    Una casa hecha de aire, y el flujo
    del aire en el aire.

    Consumir imágenes. Consumir imágenes.

    Como si de aquí naciera un todo. Ojalá esa más allá de una nube fuera más allá de la forma, de hecho, absoluta indeterminación o un debajo del agua.

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  2. Capítulo VI
    ¡Ah, principito! Así, poco a poco, comprendí tu pequeña vida melancólica. Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Me enteré de este nuevo detalle, en la mañana del cuarto día, cuando me dijiste:
    -Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol.
    -Pero tenemos que esperar...
    -¿Esperar qué?
    -Esperar a que el sol se ponga.
    Al principio pareciste muy sorprendido; luego, te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
    -¡Me creo siempre en mi casa!
    En efecto. Todo el mundo sabe que cuando es mediodía en los Estados Unidos el sol se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol. Desgraciadamente, Francia está demasiado lejos. Pero sobre tu pequeño planeta te bastaba mover tu silla algunos pasos. Y contemplabas el crepúsculo cada vez que lo querías.
    -Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces.
    Y poco después agregaste:
    -¿Sabes? ... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...
    -¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?
    El principito no respondió.

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  3. Vaya. Qué sorpresa y sensibilidad. Últimamente 'El Principito' está MUY presente en mi vida, me gustan estas casualidades. Esos momentos de tránsito y mente disipándose, puestas de sol, meditar antes de la acción, todo ello es tan familiar y tantas veces algunos lo notáis en estos posts residuales, que anima a seguir con esto. Gracias.

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  4. Imágenes, letras, camisones, ejercicio mental y físico, olas, higuera, silencio y blanco eterno. Piedra que permanece sin necesidad de estar. GRACIAS.

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