Redes sociales

Desayuno con diamantes (puro fetiche)

16.11.08
Esta película me gusta por los fetiches, probablemente si no saliera Audrey, el Givenchy negro, su genial "cat" (se llama como mi gato), las wayfarer (ella sí que sabía llevarlas), la gabardina del final, etc, no me gustaría.
Soy fan de Audrey, como mujer, bailarina y actriz. En el libro que mejor redacta su biografía y que me he comprado hace nada (el prólogo es de su hijo Sean), hay pequeños apartados con copias exactas de documentos de Audrey, por ejemplo, el certificado de su Oscar por "Vacaciones en Roma" o una carta de Truman Capote escrita desde Playa de Aro (Costa Brava Española) dándole la enhorabuena por haber sido elegida para el papel de Holly en "Desayuno con diamantes" (cuando esté en España con mi querido scaner, pondré la carta)

El genial libro sobre Audrey, qué gran compra
Audrey Hepburn (treasures) por
Ellen Erwin, Jessica Z. Diamond


Es sabido que Truman quería a Marilyn Monroe para el papel y que ésta lo rechazó porque estaba cansada de hacer de chica promíscua en casi todas su películas, una vez más el papel de Holly era el de una mujer con un trabajo "sospechoso" y muy desenvuelta.
Audrey no tiene una imagen de chica explosiva y tuvieron que cambiar algunas cosas del guión, por ejemplo en la novela Holly es bisexual, pero al entrar en la producción Audrey Hepburn, este detalle se eliminó.


Ella dijo alguna vez que no estaba del todo contenta con su interpretación porque debería haber arriesgado más. Yo creo que ella es muy sofisticada y para mí no es un problema el hecho de que ser una mujer de compañía quede empañado en el conjunto final, para Truman Capote sí lo era, es lógico (pero él respetaba y apreciaba a Audrey y así lo hace ver en su carta)
Finalmente el film se convirtió en un clásico y el hecho de esconder mejor la "condición" de Holly la hace más misteriosa y eso a mí me gusta mucho, engancha.


Tengo fijación por los gorros y sombreros,
aquí las Ray Ban

Una de mis escenas preferidas es cuando Holly despierta para abrir la puerta y se pone una camisa de smoking masculina que encuentra en el suelo al lado de su cama (sí, de hombre, da igual quién), habla con su gato sin nombre, como ella, sin nombre ni dueño, sin identidad, y va hacia la puerta, con un antifaz y unos tapones con flecos para los oídos.


Abre la puerta, va a la nevera y sirve champagne leche en copa de champagne para su gato y para ella, saca el teléfono de dentro de una maleta que tiene en medio del salón y se sienta en su diván que no es otra cosa que una bañera cortada por la mitad, casi el único mueble en su apartamento neoyorkino, ¿existe un despertar mejor después de una larga noche de fiesta?
Me gusta llevar camisas blancas de hombre.





Pequeñas cosas así hacen de esta película un espectáculo para los sentidos que sepan captar el buen gusto, sobra mencionar grandes escenas como la fiesta en la que ella va vestida con una toalla de ducha a modo de vestido con corte griego, o que el perfume esté en el buzón, innumerables detalles muy reveladores.


Recomiendo leer el libro también! Y debo reconocer que el final me gusta muchísimo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario