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Flotando, nadando, buceando.

17.8.16
Verano intenso este. Supongo que como casi todos pero he perdido la perspectiva para recordar según qué cosas. Algo tengo claro, soy afortunada de tener conmigo a personas como Teresa, capaces de crecer despacio cogiendo de la mano a los demás para, juntas y juntos, seguir, seguir y seguir, incluso ahora, cuando algunos nos ahogamos un poco más que de normal.
Hace dos años que me trajeron de vuelta y hace treinta que llegué a este mundo por primera vez. Para celebrarlo, T organizó una merienda inspirada en el Gran Hotel Budapest y allá que fui, con la perrilla de la que soy canguro este mes y macarons bajo el brazo, para encontrarme allí a un grupo de humanos que ojalá más así.
Así que, mientras intento mantener la cabeza a flote en el charco, van brotando hojas en nosotras y el verano se empeña en empujar, siempre, por la ventana, pero ahora ya somos más fuertes que él.
Fotos hechas por Teresa.

Saborología. El documental de AEG que viaja a través de los sentidos.

22.7.16
Hace poco me descubrí diciendo en una conversación que para mí la comida era muy importante, digo 'descubrí' porque por primera vez me di cuenta de lo mucho que valoro las experiencias que tengo alrededor de los alimentos, es decir, me parece un acto de intimidad total el hecho de comer junto a otra persona, en la circunstancia que sea y, en parte, porque no sólo se trata de comer sino de todo lo que envuelve a ese momento. 
Siempre he sido 'la que no cocina' cuando organiza una reunión en casa, porque pido comida a domicilio o cada uno trae una cosa, así que, básicamente, se ha creado una idea de mí de 'persona a la que no le gusta cocinar' o 'persona a la que no le gusta comer' pero, nada más lejos de la realidad. Simplemente, me importan tantísimo la atmósfera, el proceso y los matices que... no lograrlos supone un poco de chafón, así que quizá me rindo antes de empezar. Vivimos en un mundo de inmediateces y de roles que me perturba bastante a la hora de experimentar en lo culinario, pero no siempre. Tengo recuerdos muy bonitos al respecto, si me preguntaran '¿cuál es tu mejor recuerdo culinario?' pensaría en platos que corresponden a momentos muy puntuales de mi vida, quizá 'sólo' comimos queso y vino pero fueron instantes inolvidables. 
En parte, de esto trata el cuarto episodio del documental Saborología, una serie documental que tiene cuatro episodios: Origen, Frío, Calor y Experiencia. Cada episodio de este documental enfoca cómo encontrar nuevas formas de cocinar y de comer, de forma más agradable y sostenible. Los consejos prácticos de cocina se mezclan con reflexiones culturales, sociales y científicas... A mí me han hipnotizado.
Como decía, el cuarto capítulo abarca diferentes aspectos de las expectativas al mirar un plato, como la influencia de las formas y las texturas, los colores... Elevando el sabor a otro nivel. En este capítulo, el equipo creador del documental realizado por AEG, habla con expertos con diferentes perspectivas, como Charles Spence, profesor de psicología experimental cuya investigación tiene como objetivo determinar qué parte de la experiencia de comer proviene realmente de los alimentos, con Jozef Youssef, director creativo y chef ejecutivo del proyecto gastronómico Kitchen Theory y con la Chef Jacques la Merde (también conocida como Christine Flynn), famosa Instagrammer con más de 125K de seguidores, que hace recreaciones de platos de alta cocina utilizando comida comprada en gasolineras, ¡soy MUY fan de esta chef!
Si echáis un vistazo a su cuenta de Instagram, veréis cómo lleva a un lado positivo y cómico la gran influencia que ejercen las imágenes en nuestras vidas (porque no podemos negar que las imágenes nos afectan, lo hacen para bien y para mal. Por desgracia, las discriminaciones que se perpetran en este mundo, están apoyadas y alimentadas por imágenes elaboradas con una violencia muy sofisticada), Christine Flynn dice que le gusta reírse de sí misma y de la cultura de los chefs, de cómo las técnicas determinan la comida y no al revés. De no saber que sus productos son de gasolinera ¿sabríamos lo que comemos o nos dejaríamos influir por el emplatado y la mezcla de texturas?
En el capítulo, además, nos inician en la importancia del color del plato, el peso del cubierto o la música de fondo, ¡qué importante es esto! A mí me 'afecta' tanto que, si en un lugar la acústica es terrible, ya puede estar perfecto todo lo demás...

Volviendo a los recuerdos de nuestra comida favorita, ¿cuál sería la vuestra? Estos recuerdos son muy personales, no hace falta que los compartáis conmigo pero si queréis hacerlo, sería bonito conocerlos. Generalmente, hay muchos recuerdos de cuando salimos a comer, cómo compartimos eso con alguien, un recuerdo de las personas, el lugar... Todo forma parte de algo más grande, es esa emoción y la idea de que estás experimentando algo más allá de un plato. 

Acabo de recordar por qué los nísperos son mi fruta favorita, no es sólo su textura, el brillo al quitarle la piel, la suavidad de su 'hueso' o su sabor (que todo ello también) sino el hecho de que los cogía de un árbol a escondidas en un colegio al que fui y eso me hacía sentir libre de algún modo, los metía en los bolsillos del uniforme y comerlos a escondidas me conectaba con algún tipo de plenitud que escapaba de ese recinto cerrado y hostil

Tranquilidad y experiencia, eso quiero. Como dicen en este capítulo: Primero amor, segundo arte y tercero técnica. 


Os recomiendo que le echéis un vistazo y espero que os guste tanto como a mí.

¡Cuídate! (pero en serio)

17.6.16
Aquí sigo con el tema "equilibrio cuerpo-mente". Es bueno conocer -dentro de lo posible- nuestro metabolismo, hay personas a las que les funciona un sistema nutricional que a otras les sienta regular. Dentro de este proceso de auto-conocimiento, entran también aspectos psicológicos (no sólo hormonales, anatómimos o circunstanciales) porque nuestra predisposición y procesos mentales son vitales a la hora de encontrar un equilibrio. Como os decía, en mi caso, los niveles de serotonina fueron un factor muy importante en un proceso de ansiedad muy grave. Importantes para algo tan extremo como volver a salir a la calle sin marearme a los dos pasos o para ajustar los niveles de azúcar en sangre.

Tengo algunos métodos alimenticios para evitar "LA llamada" de desesperación de mi cuerpo (vestida de ansia por grasas, azúcares y pastas). No por una cuestión estética sino por miedo a los desequilibrios energéticos y de salud que ello supone en mí. Estos métodos son, más bien, alimentos que he (re)descubierto hace poco y se han convertido en importantes para mí: la avena, la leche de almendra, el lino dorado triturado, la chía, el amaranto, las nueces y la importancia del mundo vegetal. Además, no hay que olvidar joyas de nuestra tierra como el aceite de oliva acalórico, el atún o el aguacate (¡su reinado que no acabe!)

Todo esto os lo digo desde mi experiencia personal y sólo como consejos u opiniones, no como experta en el tema, ya lo sabéis. Total, que tanto para bien como para mal, mis hormonas hacen que desee fuertemente azúcar, hidratos y demás bombas para el metabolismo, pero ya voy notando cuándo se producen esas llamadas de alarma y suelen responder a momentos de bajón mental o de fuerzas (al fin y al cabo, eso es redundar en el 'por qué' de las hormonas. No he descubierto nada con esto, lo sé).

Es aquí cuando entramos en la importancia de llevar a cabo procesos de auto-conocimiento, quizá de restaurar los vínculos que nos unen a nosotrxs mismos y a los demás, encontrar una calma mental, saber qué nos dice nuestra memoria sensorial, qué nos negamos a nosotrxs y por qué, qué quieren todas esas partes de nuestro ser más profundo que se contradicen y a veces nos hieren... Esto son procesos que hay que llevar a cabo con tranquilidad y con profesionales en la materia, igual que con la alimentación o el ejercicio físico. Os puedo recomendar literatura al respecto y psicólogos-terapeutas magníficxs. 

Cuidaos, física, mental y emocionalmente. Quereos mucho.